Como su propio nombre indica, esta formación es la utilizada para las obras orquestales del periodo clásico, segunda mitad del s. XVIII.

El número de integrantes de la orquesta clásica oscila entre veinticinco y cuarenta músicos. En esta orquesta el número de la sección de la cuerda ha crecido y ahora nos podemos encontrar con: ocho violines primeros, siete violines segundos, cinco violas, cuatro violonchelos y tres contrabajos. Un total de veintisiete músicos solo de cuerda.

En cuanto a las otras familias de instrumentos es común encontrarnos con obras orquestales que, además de la cuerda, solo tengan dos oboes y dos trompas, o dos oboes, dos trompas y dos timbales.

Según vamos evolucionando en la historia, se van incorporando más instrumentos a la orquesta clásica: las flautas, los fagotes, las trompetas y finalmente los clarinetes. En efecto, los clarinetes son el último instrumento que se incorpora a la orquesta, casi podríamos decir que es un instrumento moderno. De esta manera observamos cómo a finales del periodo clásico (s. XVIII) tenemos la sección de viento madera al completo, y se convierte en una formación imprescindible como complemento de la cuerda.

Con esto, estamos ya en los límites de lo que sería una orquesta clásica y podríamos llamar una orquesta sinfónica. El número de integrantes sería cuarenta músicos, y aquí tendríamos ya el límite de una orquesta clásica.

En música nos referimos a la palabra orquestación o instrumentación para hacer referencia a los instrumentos que componen una obra, ya que como se puede observar, cada obra requiere de un número determinado de instrumentos. Ahora bien, la base, la cuerda, no debe ser mucho más numerosa de lo que le he mencionado anteriormente.

Si quiere descubrir la belleza y el significado real de lo que es la orquesta clásica, escuche las cuarenta y una sinfonías de Mozart o las ciento cuatro sinfonías de Haydn. De esta forma vivirá en primera persona la evolución del estilo clásico y el significado de la orquesta clásica.